Últimos rayos de sol


La música que escuchas cuando todo está en silencio.
El sonido que oyes cuando sopla el viento,
que se lleva las palabras, las arrastra.

El aroma del sol por la ventana los últimos días de verano.
Reticente a marcharse,
como un niño cuando lo mandan a la cama,
y aun quiere jugar con las estrellas.

Distante,
como el navío de madera,
que se aleja cada vez más
del torrente incesante
de un río infinito de amor y pérdida.
Que lleva velas de papel,
tallada en ellas las palabras
no pronunciadas,
las amarras que jamás lo ataron a puerto alguno.

Me ahogo, dentro de una pecera del revés
que se llena desde abajo.
Cada vez menos espacio,
pero respiro profundamente las últimas bocanadas
del impío oxígeno restante.
Se que solo tengo que aguantar la respiración.
salir por donde he entrado.
Hermosa canción.

Violar al destino,
sonriendo a la muerte
y morir libre.
Yo violé al destino,
no diciendo lo que escribo,
callando lo que hace daño
y ser hasta el final solo algo mío.

Cuando escribo, música.
Mientras respiro,
música.
Y cuando música,
respiro y escribo.

Las últimas palabras que digo
recuerdan los primeros versos.
Y los últimos rayos de sol iluminan
las primeras notas del invierno.

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