sábado, 30 de enero de 2016
Entre luces y sombras, recorro la ciudad
en
13:15
Al fin anochece.
La ciudad estalla en las negras llamas de la noche.
Camino como sombra huyendo de la luz,
observando como el resto del mundo
camina por la acera como luciérnagas.
Por más que miro al cielo, no logro ver las estrellas,
por más que yo quiera, la luz de las farolas me ciega.
¿Cómo yo, lobo solitario de la gran ciudad,
podré encontrar el camino sin Osas en cielo
que pueda seguir para encontrar mi hogar?
La noche, violada por los faros de cientos de coches.
A todos nos da miedo la oscuridad cuando somos niños.
Hay quien olvida el miedo, y otros que aprenden de él.
Soy el Batman pobre de un Gotham sin villanos.
Recorro las calles buscando a quien me salve.
Mi traje es negro, pero no me protege de las balas.
Conozco los puntos débiles de mi enemigo.
Yo soy mi enemigo
Al fin amanece.
La noche siempre es más negra justo antes del final.
y las luciérnagas mueren con el alba.
Solo entonces puedo ver
la otra cara de la ciudad.
Las nubes cubren la cielo,
tapan la luz del sol y ocultan las estrellas.
Mis ojos al fin tienen descanso
pero mi alma sigue sin encontrar lo que anhela.
No hay estrellas en este cielo
ni mujer que me salve.
Ni sombra que me comprenda,
ni pareja de baile.
Soy el hombre ciego que lo mira todo,
pero no veo absolutamente nada.
Y no hay libro en braille que describa,
lo que mi cabeza piensa,
lo que mi corazón siente.
Lo que mi boca calla.
Solo mis manos conocen ya
lo que yo aun tengo por conocer.
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