Recuerdo un día como hoy,
en el que al volver nos metíamos en tu cuarto y yo desnudaba tu cuerpo con masajes.
Me recuerdo a mi, al que siempre le ha gustado poco el sol y la playa,
beberme a besos los rayos de sol que aun calientan tu cuerpo,
y lamer tu entrepierna con sabor a mar.
Recuerdo ver en tu mirada,
la súplica de que te raptara del mundo.
Porque no querías ver a nadie más que a mi,
y lo único que necesitabas durante el resto de la tarde,
era mi cuerpo desnudo cubriendo el tuyo.
Aun me recuerdo dentro de ti,
y susurrarte sobre los labios que te amaba entre beso y beso.
Recuerdo sentir un océano infinito en tus abrazos
y no tener más sed que de tus labios.
Son, entre otros muchos,
casi todos relacionados contigo,
los recuerdos más felices de toda mi vida.
Ya no existen los besos, ni el sentimiento.
Ya no encuentro tu mirada,
y quizás me haya vuelto a dejar de gustar tanto la playa.
Pero, oh, que recuerdos...
Nunca me dolerá tanto el que se terminara,
como me alegra el hecho de que una vez pasara.
Y lo mejor, absolutamente lo mejor de todo aquello,
sin lugar a dudas,
es que aun te quiero.
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