¿Es un recuerdo o un sueño? Quizá no todo era igual, hace demasiado tiempo desde entonces y hay luces y sombras.
Anoche soñé con nosotros, un recuerdo roto y perdido en el olvido volvió mientras dormía y me despertó acariciándome la piel de la espalda con uñas para nada compasivas.
Acabábamos de comer y nos tumbamos juntos a tomar el sol en el sofá. La luz entraba por la ventana y nos calentaba. Nos habíamos quedado en silencio, estábamos solos. Nos mirábamos el uno al otro a los ojos muy de cerca. Yo te quería con toda mi alma, así que me incliné y te besé en los labios como si ese fuera el último beso que fuese a darte. Al incorporarme, volvimos a mirarnos el uno al otro, ahora yo tenía miedo y tú los ojos humedecidos.
-No hagas que me enamore de ti, no otra vez.
Hasta ese momento, habíamos sido felices. Pero yo tenía que irme, y sin embargo fuiste tú la que desapareció. Mientras el sol se ponía y todo se volvía un poco más oscuro, tu rostro iba desapareciendo en la noche, mientras acariciabas mi mejilla.
Cuando todo fue tan negro que ya no veía absolutamente nada, tu cuerpo había desaparecido de mi lado, y un vacío comenzó a extenderse por todo mi cuerpo, hasta que el dolor arañó mi espalda y desperté cuando el sol comenzaba a salir.
Fui corriendo al baño y me miré al espejo. Y resultó que no era yo, había otra persona mirándome en el reflejo, alguien diferente a quien había visto en aquel recuerdo mientras dormía. Alguien que había amado hasta asfixiarse y había dicho adiós a ese ser amado, por el que había renunciado al aire. Me lavé la cara y volví a despertar en la cama. Ya no era ni el del sueño, ni el que había sido al despertarme, pero sin ninguna duda, ambos recuerdos eran míos. Fui hasta el sofá de mi sueño y vi a las dos personas a las que había visto en él, vi su recuerdo. El de él mucho más nítido, el de ella algo más olvidado, casi completamente a oscuras. Me senté en el sofá y los observé, ninguno parecía notarme. Era extraño presenciar aquella escena, aun escuchaba el eco de su voz recorriendo el salón.
Un mes más tarde, ella le dijo adiós de verdad. Y un año y un mes después, él recordó esa tarde.
Dos personas a las que no conocía de nada se sentaron en el sofá a tomar el sol y se abrazaron para disfrutar del sol después de comer. Les deseé suerte y me fui, sin ser ni el de mi recuerdo, ni el que estaba allí.
Solo era un sueño, creo que nunca llegó a ser un recuerdo.
Es precioso ;_;
ResponderEliminarEscribes de una manera tan bien ambientada que se mete en tu alma y rebusca en recuerdos parecidos a tu sueño.
^^,
EliminarGracias, me alegro de que te guste.
Hay alguna historia a la derecha, que quizá pueda gustarte.
And thanks you for comment
Planteate cambiar tamaño y color de la letra para que sea más fácil de leer visualmente, es que me mareo xD
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