Hoy camino por la misma acera
que una vez recorrimos de la mano.
Y me he dado cuenta de que el cielo,
cuando estaba contigo,
no parecía tan lejano.
Quizás sea el mismo camino
y lo que cambió
fueron mis pasos.
Aquellas nubes que saboreaba con un beso,
hoy quedan más cerca que tus labios.
Tus ojos inmensos,
tu mirar profundo.
La ventana en la que veía lo que eras,
mi mundo.
Quedan cartas como recuerdo,
que leemos a escondidas.
Las palabras aun hacen eco,
aun duelen las heridas.
Ahora corazón ciego,
el cielo bajo el que te amé,
no se ve el mismo.
Y quien era entonces,
desapareció contigo.

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